Muere líder en protesta

TRAGEDIA: Trabajadores inmigrantes de Rancho Cucamonga piden la apertura de un centro laboral tras la muerte de su líder.

10:00 PM PDT on Thursday, May 10, 2007

Por MARTHA SARABIA
La Prensa

La intersección de Arrow Rte. y Grove Ave., lugar de congregación de los jornaleros en Rancho Cucamonga, se manchó de sangre el mediodía del 5 de mayo cuando, de acuerdo a testigos, el líder de los trabajadores perdió la vida por la distracción causada por un grupo antiinmigrante no identificado.

"Un compañero murió por la impertinencia de algunas personas que no nos quieren aquí. No es bueno para ninguna comunidad hacer política en estas esquinas", declaró el jornalero Lucio Medina.

Miguel Angel González, uno de los 10 jornaleros que presenciaron el trágico acontecimiento, relató que la conductora de un automóvil marca Nissan, en su intento por hacer una vuelta a la derecha, chocó contra un Toyota.

El impacto fue tan grande que alcanzó a pegarle a José Fernando Pedraza, de 57 años y originario de Porfirio Díaz, estado de México. Pedraza estaba en la esquina en el momento del accidente y murió minutos después en el hospital.

Esto ocurrió mientras que un grupo de cinco jóvenes protestaba, al otro lado de la calle, contra la presencia de los jornaleros.

"Estábamos esperando trabajo, cuando vimos que vinieron a insultarnos en inglés", dijo Julio Cesar Escamilla, de 20 años, quien sufrió una pequeña herida durante el accidente.

"Nosotros estábamos buscando trabajo y ellos llegaron protestando distrayendo el tráfico...[Después del accidente,] el policía se vino muy despacio. Yo me 'paniquié' y dije 'llamen a una ambulancia, llamen a una ambulancia'. Estaba sangrando demasiado", añadió González.

Carlos Méndez, representantes de dos de las cinco hijas de Pedraza, comentó que sus hijas estaban inconsolables y "trastornadas con estos sucesos" y que por eso preferían no hablar públicamente.

Exigen centro de trabajo

La falta de un centro, dijeron los líderes, está poniendo en riesgo la vida de los trabajadores.

"Lo que pasó aquí no hubiera pasado si tuviéramos un centro de labor", dijo José Calderón, miembro de la Mesa Redonda de los Latinos del Valle de San Fernando.

De acuerdo con los jornaleros, los grupos que están en contra de la comunidad inmigrante frecuentemente protestan al otro lado de la calle de donde ellos buscan trabajo. Eso fue lo que justamente los hizo estar el 5 de mayo hasta tarde porque usualmente no están ahí a esas horas.

"Hay un clima violento y de hostilidad en contra de los jornaleros y la comunidad. Los jornaleros son la cara visible de los inmigrantes. Demandamos que la Ciudad de Rancho Cucamonga abra un centro laboral seguro", expresó Pablo Alvarado, coordinador nacional de los jornaleros, refiriéndose al incendio en un centro de trabajadores inmigrantes en Gaithesburg, Maryland, hace un par de semanas y al atropellamiento de dos jornaleros en el 2006 en Laguna Beach, California.

Alvarado también pidió el cese de estas demostraciones por parte de lo que él llamó "grupos a favor de la supremacía".

Mientras tanto, la familia del difunto está en trámites para enviar el cuerpo de Don José, como le llamaban sus compañeros, de regreso a México.

"El consulado va a pagar el costo total del traslado y ha brindado apoyo legal a las hijas", afirmó el cónsul de México en San Bernardino, Carlos I. Giralt Cabrales.

Giralt agregó que de acuerdo con el reporte policial, saben que "lo ocurrido fue un lamentable accidente". Sin embargo, le gustaría que más personas entendieran a los trabajadores que se reúnen en esa esquina.

"Si bien los protestantes pueden manifestarse, quisiera que entendieran que los trabajadores son gente que vienen a trabajar, a esforzarse y que forman parte de la cadena productiva de este país", dijo. También añadió que le gustaría que una reforma integral de inmigración sea implementada pronto.

Por Don José

Con el propósito de honrar la memoria de la víctima, quien siempre luchó por un centro laboral, y evitar que su muerte sea en vano, sus compañeros han decidido que el centro que esperan que abra pronto lleve su nombre.

Sin embargo, la ciudad no tiene intenciones de cumplir con esa petición.

"En este momento, no hay planes para abrir un centro laboral para los jornaleros", dijo el vocero de Rancho Cucamonga Fabián Villenas.

Villenas agregó que el centro que existía a mediados del 2006 cerró porque la organización que lo patrocinaba retiró su apoyo y que la ciudad de Rancho Cucamonga respeta los derechos de los trabajadores a reunirse, pero no cuenta con alternativas para solucionar la falta de un centro de congregación para ellos.

Los líderes comunitarios locales planean asistir a la próxima junta del cabildo de Rancho Cucamonga para realizar una petición formal de un centro laboral y la creación de un comité, de iglesias, negociantes, organizaciones comunitarias y sindicatos, para impulsar el proyecto.

Por su parte, el Sargento Chris Allen del Departamento de Policía de Rancho Cucamonga, informó que la investigacion del accidente está en progreso y los manifestantes antiinmigrantes del 5 de mayo, de entre 18 y 21 años, no están afiliados con ningún grupo.

Allan añadió que mientras los protestantes y los trabajadores no se involucren en ninguna actividad ilegal, no pueden ser multados sólo por estar en la mencionada intersección. Sin embargo, los que tiren basura o realizan necesidad fisiológicas, como orinar en público, serán multados.

Asimismo, agregó que el accidente fue una "tragedia desafortunada" y "muy inusual", motivo por el cual no cuentan con maneras de prevenir este tipo de accidentes en el futuro ya que ocurrió a tan sólo un pie y medio de distancia de la calle.


Unjust war abroad and also at home
Jose Calderon
Inland Valley Daily Bulletin
Article Launched:05/09/2007 01:00:00 AM PDT

It is important to take a stand at this moment in history, not just against a war that was based on lies about "weapons of mass destruction" that were never found, but also against the war of lies that is being waged against our immigrant communities all across this country.
This unjust war is continuing to blame the economic problems on undocumented immigrants while the multinational corporations, such as Exxon, are bringing in $40 billion in profits, the largest profit by a corporation in history.

This is an unjust war where workers aren't reaping the rewards of their labor and when the real reasons for why wages are trailing productivity gains has little to do with the growth of the immigrant population, but more to do with the corporate profits that are taking the lion's share of economic growth.

This is an unjust war that, since 1996, has deported over one million of our immigrants, resulting in divided families and children being taken away, often from the only place that they have known their entire lives.

This is an unjust war where our immigrant communities are not only being maligned and and killed at home, but also being used as cannon fodder and killed abroad.

In this unjust war, it is important to remember the name of Marine Lance Cpl. Jose Gutierrez who came to the United States from Guatemala as an undocumented teenager, whose parents died in the Guatemalan civil war, who lived on the streets as an orphan before coming to the United States, who attended high school and community college, and joined the Marines in hopes of obtaining funds to further his education and to help his sister in Guatemala. Jose Gutierrez was the first U.S. serviceman killed in combat in Iraq on March 21, 2003.

In this unjust war, it is important to remember Diego Rincon, who came to the United States from Colombia and helped his father clean carpets before he joined the Army. He was killed during a suicide bombing attack in Iraq, right after Jose Gutierrez, in March 2003, and received his citizenship posthumously at the age of 19.

In this unjust war, according to the Pentagon, more than 100 immigrant soldiers have died in combat while many more continue to enlist. The most recent data shows that 69,300 foreign-born men and women are serving in the U.S. armed forces, of which 43 percent (or 29,800) are not U.S. citizens. Many of these immigrant soldiers joined the military as a result of recruiter promises that they would one day receive a good job, a quality college education, and a better life. As in the past, those immigrants who do happen to make it alive and come home, face another war - the enforcement war being waged against our immigrant communities.

As more and more of the American people become aware of the lies behind the war in Iraq, it is "just" to support all efforts aimed at bringing our troops home. At the same time, let us work to bring them back to a society that ensures a quality of life for all a quality of education for all, a quality of health and employment for all, a quality of human rights for all, with peace and justice for all.

Let us support bringing the troops home, but to a society that, rather than advancing an increase in narrow immigration enforcement policies (that are resulting in racial profiling), will allow immigrant workers the right to work here and receive legalization rights that will lead to permanent residency and citizenship. This means genuine legalization proposals that will adjust the status for all undocumented immigrants and that will treat them as full human beings with full citizenship and labor law protections.

In helping to end the war abroad, we will hopefully also help in ending the war at home.

- Jose Calderon is a professor of sociology and Chicano studies at Pitzer College.


Latino group calls for center named after crash victim

11:26 PM PDT on Tuesday, May 8, 2007

By SHARON McNARY
The Press-Enterprise

Trucks rumbling past a Rancho Cucamonga day-labor pickup place nearly drowned out a memorial service Tuesday for a laborer accidentally killed there during a weekend face-off with anti-illegal immigration activists.

Amid the traffic noise, some 75 day laborers, neighbors, clergy and political activists sang, prayed and shouted "Que Vive!" in memory of Jose Fernando Pedraza, 57, of Rancho Cucamonga.

If the city re-establishes a community hiring center that closed last year, it should be named for Pedraza, who led the campaign for a safe place to seek daily work, said José Calderón, president of the Latina/Latino Round Table of the San Gabriel Valley.

Jose Fernando Pedraza was killed when an SUV and a car collided near where day laborers and anti-illegal immigration activists engaged in a shouting match. The SUV hit him and three others.
Pedraza was one of about 20 laborers who had come to Arrow Highway and Grove Avenue on Saturday morning to face a half-dozen young men who held signs calling for illegal immigrants to be deported, said witness Bernardino Gutierrez, 38, of Rancho Cucamonga.

About 1 p.m., as the two groups shouted at each other, a car and SUV collided in the intersection and the SUV hit Pedraza and three other men, killing Pedraza.

Maribel Pedraza, 33, of Rancho Cucamonga, said her father had worked in the United States for at least 10 years as a farmworker, butcher and baker in Nebraska and California. His wife lives in their hometown of Porfirio Diaz Villa in Guerrero, Mexico, where his body will be returned.

Religious services for Pedraza are set for 5 p.m. Thursday at La Roca Iglesia, 814 Alpine St., Upland.

"Let us remember those who have died for justice," said Deacon Roberto Cardenas of Sacred Heart Catholic Church in Rancho Cucamonga, reciting a prayer written by labor leader César Chávez: "Help us to love even those who hate us so that we can change the world."

Jose Fernando Pedraza's death points to the hazards day laborers endure when they gather on street corners, a speaker said.
Pedraza "sacrificed to achieve a dream, not for himself, but for others," said Pastor William Reyes of Brother in Christ Church in Ontario. "We will continue his struggle with love and peace, without assigning blame."

Friend Gilberto Ruiz, 69, said Pedraza had legal permanent residency in the United States.

The accidental death points up the hazards to day laborers that would be lessened if they had a formal place to gather, Calderón told the crowd.

Day-labor centers provide shade and seating, some have English-learning, citizenship and health programs, Calderón said. Some centers record employers' information, making them less likely to cheat workers.

Anti-illegal immigration groups protest city-sponsored day-labor centers because they represent a tax-supported service to people who should not be in the country, said Raymond Herrera, spokesman for the Minuteman Project. They protest informal labor sites because they permit illegal immigrants to take jobs away from Americans, Herrera said.

The city of Moreno Valley is examining options for reducing the large groups of laborers that gather at or near two large home-improvement stores. Hemet has also grappled with the issue this year.

Reach Sharon McNary at 951-368-9458 or smcnary@PE.com


Day laborers mourn accident victim, decry lack of safe place in Rancho Cucamonga

10:00 PM PDT on Monday, May 7, 2007

By SHARON McNARY
The Press-Enterprise

Day laborers will gather this morning to mourn a Mexican immigrant who was struck by a car and killed during a face-off between his fellow workers and anti-illegal immigration activists.

Jose Fernando Pedraza, 57, of Rancho Cucamonga, died Saturday in a traffic accident at Arrow Highway and Grove Avenue, where he often waited for employers to pick him up for one-day jobs.

An SUV that hit a car in the intersection rolled onto the sidewalk on the northeast corner about 1 p.m., striking Pedraza, according to a report of the San Bernardino County sheriff-coroner.

Pedraza was a leader of a group of day laborers who wanted a coalition of churches and other organizations to establish a community work center in the city, said José Calderón, president of the Latina/Latino Round Table of the San Gabriel Valley. Pedraza had met with city officials, attended City Council meetings and was organizing workers.

The death was an accident, but Pedraza would not have died if the city had created a safe place for day workers to be, Calderón said.

"The city cannot continue with the old way of doing things, which has been to do nothing. Its focus on day laborers has been to arrest them and ticket them," Calderón said.

Pedraza's friends are collecting money to return his body to his birthplace in Guerrero, Mexico, where much of his family lives. He was the father of five children and had seven grandchildren.

Calderón also faulted the frequent demonstrations. The day laborers would not have been at the corner as late as mid-day, but when the demonstrators arrived, the laborers stayed later and called others to join them, Calderón said.

"We hope that the death of Jose Fernando (Pedraza) is not in vain and that we can collaborate in finding common solutions," he said.

A city-sponsored day labor center had operated on Grove Avenue just south of Arrow Highway but closed in mid-2006 when the nonprofit group that staffed it withdrew, said Fabian Villenas, a Rancho Cucamonga city spokesman. The city has no plans to reopen a labor center, he said.

The city does not have an ordinance barring people from standing on the streets to offer their labor, but police monitor day labor pickup points and issue citations for littering, public urination or other misconduct, Villenas said.

Although police often monitor demonstrations at the corner, they do not restrict any groups from expressing themselves in the city.

Although Minuteman members and people claiming to be from the Ku Klux Klan have demonstrated on the corner in the past, the affiliation of the anti-illegal immigration activists present on Saturday could not be determined Monday.

No Minuteman members were there Saturday because they were at a large rally in Baldwin Park, said Raymond Herrera, national rally spokesman for the group now known as Minuteman Project James Gilchrist.

Herrera said the group demonstrates in Rancho Cucamonga against employers, not workers. He said he and another Minuteman organizer placed a candle at the accident site in Pedraza's memory as soon as they heard of his death Saturday night, but they would not attend the memorial service.

Don Schenck of Corona, a Minuteman member who has attended several Rancho Cucamonga demonstrations, said that on March 31, a small group of people waving a Ku Klux Klan flag tried to join in, causing some Minuteman demonstrators to leave to avoid being associated with the Klan. Others of his group moved to a different corner, Schenck said. The Minuteman group returned a few weeks ago, but it was not there Saturday, he said.

Reach Sharon McNary at 951-368-9458 or smcnary@PE.com


Marchas pequeñas por un sueño grande

LEGALIZACIÓN: Pocos se sumaron a las protestas del 1 de mayo en el Inland y Coachella.

05:49 PM PDT on Thursday, May 3, 2007

Por CLAUDIA NÚNEZ, OLGA ROJAS-PRICE y MARTHA SARABIA
La Prensa Y El D

Aunque el número de personas que salieron a protestar por las calles del Inland Empire y el Valle de Coachella fue de apenas unos cientos, su entusiasmo vibró a lo largo del 1 de mayo.

Ciudades como Riverside, San Bernardino, Pomona y el Valle de Coachella no respondieron a un boicot económico, como sucedió el año pasado, pero sí iniciaron sus propias caminatas en donde los gritos de "Aquí estamos y no nos vamos" y "Legalización" resonaron por las calles de sus comunidades.

"Debemos seguir la lucha, que se mueva hacia delante la legalización para que todos nosotros podamos vivir tranquilos con nuestras familias", opinó Enrique Sánchez, quien, tras participar en la marcha de Los Ángeles, se unió a sus vecinos de Pomona.

Los manifestantes del Inland, que este año apenas lograron sobrepasar las 1,500 personas, cifra muy por debajo de los casi 10,000 del año pasado, caminaron por calles y avenidas donde el comercio y las escuelas registraron una actividad normal y sólo unos pocos centros de trabajo como el de los jornaleros de Pomona decidieron suspender labores.

"Tengo que pagar mi renta, mis 'billes' y las marchas no me van a dar el dinero que necesito", explicó Armando Martínez, uno de los dos jornaleros que se presentaron a trabajar.

La primer marcha en apoyo a la legalización de los casi 12 millones de indocumentados que se estima viven en el país, dio inició en Riverside.

Un grupo de más de 150 personas, incluyendo residentes y líderes comunitarios como la organización TODEC, salieron a las 3 p.m. de las instalaciones de la Universidad de California en Riverside (UCR) rumbo a la alcaldía de esa ciudad.

"Yo estoy aquí para apoyar a mi hermana y a mis padres", dijo Blanca Cruz, de 16 años y estudiante de Rubidoux High School, quien no fue a la escuela ese día.

Cruz, nacida en Aguascalientes, no tiene documentos legales, al igual que el resto de su familia. Su hermana, estudiante de UCR, junto a sus padres, tienen que trabajar mucho para pagar los gastos universitarios.

Cerca de las cinco de la tarde, una segunda protesta surgió en Pomona, cuando aproximadamente 100 vecinos armados con pancartas, altavoces y fotografías de Cesar Chávez emprendieron su peregrinaje rumbo al cabildo de la ciudad.

Al paso de las marchas, la respuesta de la comunidad fue constante, automovilistas lanzando gritos de apoyo y varios dueños de negocios salieron a ofrecer agua a los manifestantes.

"No pudimos apoyarlos cerrando los negocios pero al menos con el agua les demostramos que estamos con ellos", dijo Lourdes Borja mientras repartía botellas de agua entre los hombres, mujeres y niños que marchaban frente a ella.

La iglesia católica también se unió a este día de protesta. En Ontario, frente a la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, se instaló una gran manta donde se incitaba al pueblo a pelear por sus derechos y se distribuyó folletos ilustrados con caricaturas que hablaban sobre asuntos migratorios.

"Creo que además de marchas o protestas, lo que nos hace falta es informarnos, es hora de tomar conciencia política, por eso este año no marchamos pero sí aportamos nuestro granito de arena educando a nuestros emigrantes", opinó el sacerdote Alejandro Castillo.

Manifestaciones de valle de Coachella

En el Valle de Coachella, la jornada del 1 de mayo se desarrolló en tres escenarios.

En Cathedral City se congregaron entre 250 y 300 personas frente a la alcaldía y por primera vez se unieron miembros de diferentes organizaciones como el Comité Latino, Club Michoacano y Maya Club.

En Palm Desert, alrededor de 150 a 200 manifestantes atravesaron el corazón comercial anglosajón de esta localidad conocido El Paseo.

Mientras que en Indio, estimaciones policiales indicaron que aproximadamente unas 300 personas se reunieron frente a la Corte Judicial de la ciudad.

En total, aproximadamente 800 personas a lo largo del Valle de Coachella entonaron los tradicionales "Sí se puede" y "El pueblo unido jamás será vencido".

Pero esta vez agregaron con alegría otra estrofa a la canción: "Y si nos echan... regresamos".

"Vino mi esposo, hermana, prima, sobrinos y mis tres hijos... y estoy aquí para que quiten las redadas, y por todo lo que está pasando con los inmigrantes", dijo Claudia Pantoja, quien con entusiasmo marchó en Cathedral City.

Pocos abandonaron la escuela

A lo largo de las manifestaciones del llamado "Gran Boicot Latino", la participación de los estudiantes fue decisiva.

Pese a las advertencias realizadas por los diversos distritos escolares, estudiantes de los niveles universitarios hasta secundario se manifestaron en apoyo a una legalización.

"La escuela es una de mis prioridades pero es más importante faltar un día para apoyar esta marcha que ir todos los días a la escuela", dijo Janet Miranda, estudiante de Cal Poly Pomona y originaria de Acapulco, Guerrero.

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De acuerdo con Scott Jonson, del Distrito Escolar Unificado de Moreno Valley, durante el mediodía, 250 alumnos, en su mayoría de la preparatoria Moreno Valley, salieron a las calles rumbo al cabildo cantando consignas de "Sí se puede".

Mientras tanto, en la ciudad de San Bernardino, alrededor de 157 estudiantes de la Preparatoria Arroyo Valley abandonaron su escuela para marchar hacia la alcaldía, informó Linda Hill, vocera del distrito escolar.

Sin embargo, al igual que los estudiantes de Moreno Valley, los de Arroyo Valley también tomaron el examen estatal conocido como STAR antes de salir. Además, después de su manifestación regresaron a la escuela.

En Pomona, los estudiantes intentaron salirse de sus aulas alrededor de las 10 a.m. pero los padres de familia que se enteraron llamaron al distrito escolar para pedir que lo evitarán.

Sin embargo, se estima que 10 estudiantes de la Preparatoria Garey abandonaron la escuela y otros 30 alumnos de la Escuela Carter en Rialto salieron temprano sin justificación.

En Coachella, representantes de los tres distritos escolares unificados de la zona informaron que hubo un ausentismo de 55 estudiantes en el área.

Prueba de ello fue Arturo Casillas, de 14 años, quien pasadas las 3 de la tarde se encontraba en las calles de Indio junto a su madre, Alicia Casillas.

"Vine a acompañar a mi mamá a la marcha, esto es lo más importante que hay que hacer para que no la saquen del país", dijo.

Este estudiante nacido en Estados Unidos, de madre mexicana, indicó que asistió temprano a su escuela, Coahuila Desert Academy, a la cual también se presentaron todos sus compañeros.

Otros estudiantes escribieron ensayos sobre el tema para mandárselo a sus representantes políticos, en lugar de participar en las marchas.

El superintendente del estado, Jack O'Connell, motivó a los estudiantes a asistir a la escuela el 1 de mayo previo a las manifestaciones e invitó a las escuelas a usar el tema sobre la política de inmigración como una actividad educativa.

"De César Chávez aprendí que la protesta organizada puede ser una manera efectiva para concentrar la atención en temas de derechos civiles. Pero también sé que él creía en la educación y no querría que los estudiantes sacrificaran su oportunidad de obtener una educación", dijo.

Sobre los castigos o represalias que enfrentarán los estudiantes, las opiniones están divididas entre los diversos Distritos Escolares del Inland y Coachella.

La portavoz del área de San Bernardino afirmó que aún no se ha decidido cuál será el castigo contra los alumnos, mientras que el distrito de Moreno Valley indicó que se impondrán las sanciones normales por ausentarse un día de clases.

Incidentes violentos

Según reportes de la policía, tanto las protestas del Inland como las de Coachella se desarrollaron en aparente calma y sólo hubo pequeños incidentes de violencia.

El único arresto se suscitó en la ciudad de San Bernardino, donde la policía local arrestó a un hombre que motivaba a los estudiantes a salir de las escuelas.

Así mismo, en Coachella, dos hombres estadounidenses y de raza blancas se dedicaron a grabar con videocámaras la marcha en Cathedral City.

Uno de ellos, vistiendo una camiseta de la Universidad de Montana, dijo que se trataba de un proyecto escolar.

Sin embargo, uno de los organizadores señaló que se trataba de miembros antiinmigrantes, quienes posiblemente iban a colocar esas imágenes en Internet, tal como ocurrió el año pasado.

Según informó el teniente del Departamento Policial de Cathedral City, Chuck Robinson, no se presentó ningún incidente en el evento.

El factor miedo

La poca participación de la comunidad inmigrante fue la imagen constante durante los eventos del 1 de mayo.

Las razones, dicen los expertos, pueden ser muy variadas pero el miedo sin duda fue el más determinante.

La reportera Sandra Baltazar-Martínez de The Press- Enterprise contribuyó en esta historia.